mexico-eeuu: Dos paises, un dolor común

 

En la historia reciente, la relación México y Estados Unidos ha estado marcada por su intensidad económica, que beneficia de manera desigual a trabajadores y trasnacionales, impacta negativamente al medio ambiente y extrae recursos de pueblos indígenas en México; por una crisis migratoria sin precedente y por la creciente violencia armada que impacta con más fuerza a mujeres, jóvenes, migrantes, afrodescendientes, indígenas, defensores de derechos humanos, periodistas y población LGBTI+. 

Dejando de lado los beneficios económicos que genera la relación binacional, la violencia y la discrimiación que enfrenta la región han alimentado la crisis en la paz, la vida y los derechos humanos en las dos nacionales, profundizando la frustración social y la tensión política entre las distintas posturas políticas, y agravando la violencia contra actores históricamente marginados negados de derechos.  

La crisis de desaparecidos y el asesinato de periodistas y defensores del territorio en México, así como las matanzas en escuelas y la crisis de democracia electoral que terminó en la toma del Capitolio el 6  de Enero en los Estados Unidos, son sólo algunos de los indicadores de un escenario político que se aleja cada vez más de la paz, de la democracia y se acerca a la guerra y al autoritarismo. 

Frente a este escenario y otros factores geopolíticos, la cooperación entre los gobiernos de México y Estados Unidos se ha centrado en fortalecer el comercio, la cooperación para la seguridad y más recientemente para enfrentar las epidemias de salud. Los acuerdos rectores de esta relación, tales como el Entendimiento Bicentenario, el Tratado de Libre Comercio y la Declaración de Líderes de América del Norte parten de estas áreas. 

Sin embargo, estos acuerdos se han quedado cortos en avanzar la agenda de paz, justicia y derechos humanos en la región. Se calcula que alrededor de 200 mil armas son traficadas de manera anual de Estados Unidos a México, que más de 118,000 mexicanos solicitaron asilo en Estados Unidos en 2022; 2.76 millones de personas de otros países intentaron cruzar la frontera de México con EStados Unidos; más de 111,000 personas están desaparecidas en México, incluyendo la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal rural Ayotzinapa; 648 tiroteos masivos en los Estados Unidos y un tercio de los estadounidenses cree que las elecciones fueron robadas por el actual presidente de los Estados Unidos. La mayoría de las víctimas de estos hechos son hombres y mujeres migrantes, indígenas, pobres, afrodescendientes, periodistas y defensores de derechos humanos. 

Frente a esta realidad contundente de creciente violencia y violaciones a Derechos Humanos, en la Declaración de líderes de América del Norte en 2023, los gobiernos de México y Estados Unidos se comprometieron a establecer grupos de trabajo para erradicar las causas del racismo y la violencia de género, e impulsar el reconocimiento e inclusión de las mujeres, grupos indígenas. No pudimos identificar ninguna información pública sobre el seguimiento a estos grupos.

Es claro para las comunidades históricamente marginadas de la agenda binacional oficial, que las prioridades de la agenda oficial binacional México-Estados Unidos no están atendiendo las crisis de derechos, de discriminación, devastación ambiental, ni están logrando detener la violencia armada que vive la región. Lejos de ello, los datos nos demuestran que los agravantes de estas violencias aumentan. 

 

El MMPJ: un movimiento transfronterizo

 En Septiembre 2022, Un grupos de 70 organizaciones de México y Estados Unidos, encabezadas por Global Exchange, Black Lives Matter South Bend, El Centro Indígena de Norteamérica, March For Our Lives, Padres y Madres de Ayotzinapa, CIELO Leadership, La Red de Pueblos Trasnacionales y Alto a las Armas de Estados Unidos a México, organizamos 10 foros presenciales y virtuales a los largo y ancho de los Estados Unidos para consultar la visión, las propuestas y las demandas para una nueva relación entre México y Estados Unidos que ponga la paz, justicia y los derechos humanos al centro de su actividad. 

La respuesta a esta convocatoria fue rica y entusiasta. Recibimos más de 300 propuestas. Los resultados fueron claros: las sociedades compartimos el dolor y la injusticia  de las políticas regionales, pero no compartimos los beneficios de la relación entre nuestras dos naciones.

Esta serie de foros concluyó en la celebración de la Cumbre por la Paz en febrero de 2023 en la Ciudad de México, con la participación entusiasta de más de 340 líderes y representantes de organizaciones de toda la región, con el objetivo de discutir los resultados de los foros e identificar prioridades y estrategias. 

Como producto de esta Cumbre, nació el Movimiento de los Pueblos por la Paz y la Justicia, con el objetivo de fortalecer la voz de las comunidades impactadas por la violencia y la injusticia en el concierto político regional, particularmente acelerado por las elecciones presidenciales a celebrarse en ambos países en 2024. 

Nos organizamos en cuatro plataformas binacionales de trabajo: 

  • Co-Redes Negras por La Paz y la Justicia
  • Grupo Binacional contra la Violencia Armada
  • Mesa mensual de Migración y DDHH
  • Plataforma de Indígenas y Nativos Americanos

Cada una de estas plataformas se organiza de forma autónoma para avanzar sus trabajos y nos articulamos a través de una Asamblea Quincenal para alcanzar nuestras metas comunes. 

Estamos convencidos y convencidas de que el futuro es binacional, multicultural, antirracista, migrante, sin armas, de democracia radical y de autonomía indígena. Cualquier otra apuesta es una ruta al desastre.